lunes, 4 de julio de 2016

18 meses. La exterogestación

18 meses juntos.

Hoy hace nueve meses que llegaste, puntual, tranquilo, curioso. Nueve meses en los que apenas nos hemos separado, porque tú me necesitabas, porque yo te necesitaba.
Ahora recorres la casa velozmente, de una punta a otra, metiendo la mano en el cubo de la fregona, sacando carpetas de cajones, desordenando el poco orden que me caracteriza, lanzándote de cabeza desde la cama, trepándome emocionado y descubriendo cada nuevo alimento con más ilusión y curiosidad que el anterior.
Como has crecido bebé. Qué felicidad verte descubrir, moverte, ser autónomo,..., pero a la vez tan dependiente.




El embarazo de la mujer tiene una duración de 40 semanas (entre 38 y 42 mejor dicho), un tiempo insuficiente para la gestación de un ser humano. Esto se debe a la evolución, ya que al ponernos de pie, las caderas se estrecharon para permitirnos caminar erguidas (bipedestación). Además, el tamaño del cerebro aumentó, y por consiguiente el de la cabeza. Esto supuso, que para permitir la salida por el canal de parto del bebé, se viera reducida la duración del embarazo y por lo tanto la madurez de sus sistemas.

Un recién nacido no es capaz de sobrevivir por sí mismo fuera del útero; necesita alimento, protección y contacto físico; un entorno lo más parecido al que le ha albergado durante sus primeros nueve meses. 

La exterogestación es el periodo de nueve meses inmediatamente posteriores al nacimiento del bebé. Es un periodo en el que tendrá que adaptarse poco a poco al mundo extrauterino y seguirá desarrollándose. Su cerebro continuará creciendo y madurando, creando conexiones neuronales. Por eso son tan importantes las vivencias de los primeros años, sobre todo del primero. No lo recordarán, pero si determinarán en gran parte su base emocial futura.

Mantener un ambiente similar al del útero para nuestro bebé, es tan simple como portearle, alimentarle a demanda, protegerle del frío y del calor, calmar su llanto, tenerle en brazos, contacto piel con piel...

Es aproximadamente a los nueves meses cuando empezará a interactuar y relacionarse con su entorno, y será precisamente esa crianza en brazos, ese contacto durante la exterogestación, lo que generará en él/ella una mayor confianza para explorar y descubrir todo lo que el mundo puede ofrecerle.


2 comentarios:

  1. Datos y consejos muy buenos los que has dado, sino te importa lo vamos a rebloguear en nuestra web para que las personas que son atendidas por nosotras la vean vale? Un saludo

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